viernes, 29 de septiembre de 2017

Musk & Nemorty (Parte I)

Cansado de que los humanos se coman sus bien preciados cereales, el conejo de Trix decide vengarse. Lo que la humanidad desconoce del tan gracioso conejo, es que este es un ser superior, no solo a nivel inteligencia si no también dentro del plano físico temporal. El plan consiste en implantar una semilla en el científico con más renombre del mundo, para ello el conejo deberá viajar a un pasado cercano, donde este científico no es más que un niño observando las estrellas. 
Así fue que Elon Musk tuvo una visión donde él debería salvar al mundo, visión que lo llevo a convertirse en científico y en dedicar su trabajo a la humanidad. No obstante, la semilla que el conejo plantara, debería germinar en el punto adecuado pero con el correr de los años, el ahora profesor de Física y Lic. Elon Musk de la Queen's University of Pennsylvania, la olvidaría. Como algo que nunca pudo explicar de su pasado.
El conejo espero durante mucho tiempo hasta el momento justo y entonces, envió un emisario. En una de las tantas clases rutinarias del Profesor Musk, un alumno esquizofrénico y bien conocido por su pequeño grado de autismo sufre un ataque (Algo así como un caso de epilepsia). Todos corren a asistir al muchacho y Elon, se abre paso entre todos para sostener al muchacho entre sus brazos. El muchacho, al reconocer al profesor se calma y comienza a repetir "Salvar al mundo", entregándole a Musk un pequeño cuadernito con dibujos que a los ojos de cualquiera pareciera la representación de un átomo con infinidad de orbitas.
Nadie presta atención al muchacho, salvo Elon Musk que entonces comienza a recordar la visión que tuvo de niñez. Musk logra interpretar el dibujo y se anticipa a una catástrofe universal que nadie pudo prever excepto él. Faltaban muy pocos años para que una serie de big bangs distantes alcanzaran nuestra galaxia y las orbitas que el muchacho dibujo, no eran más que las orbitas donde miles de asteroides transitarían por un lapso casi infinito. Elon Musk, dedico su vida a desarrollar una serie de "naves espaciales cazas anti meteoritos" y preparo al mundo para luchar contra su extinción.
Elon Musk era ahora el hombre más reconocido en la tierra y se daba el gusto de pilotear y dirigir el escuadrón de naves que patrullaban las orbitas espaciales cazando esos asteroides antes de impactar con nuestro planeta o con cualquier planeta en nuestra galaxia. 
El joven científico estaba feliz, se sentía realizado y agradecía la visión que le permitiera evitar la extinción de la raza humana. Lo que Elon no sabía, era que el gran ser sobrenatural que planifico todo esto no solo se había mofado de la humanidad, si no que la había esclavizado. Parece ser que el ingrediente secreto de los cereales Trix que el conejo adoraba, no eran más que polvo de asteroides. Ahora, la galaxia abundaba en restos de Trix y el conejo era reconocido entre sus pares, otros seres superiores se sumaron a su galaxia y comían Trix mofándose de la humanidad. 
A pesar de todo esto, el conejo no era feliz. Ahora tenía que compartir sus cereales con otros seres y a su vez, aun no podía satisfacer su vanidad. Fue así que en uno de los patrullajes de Musk, el conejo se presentó ante él y su co-piloto, Nemorty y les conto acerca de la gran mentira que estaban viviendo. Nemorty no entendía absolutamente nada y miro desconcertado a Musk, quien generalmente tenía una respuesta a todo, pero este también estaba anonadado ante la revelación del extraño ser. El conejo noto que su testimonio no surtía el efecto deseado, entonces saco su portal de viaje físico-temporal y los llevo al pasado, donde atestiguaron como el conejo le susurrara al infante Musk acerca de su deber para con la humanidad. Musk y Nemorty estaban aún más desconcertados y el conejo empezó a saborear su venganza. Entonces, los llevo ante su emisario en la universidad y les enseño como esos dibujos orbitales no eran más que bosquejos de su mano peluda.
Elon Musk comprendió entonces que aquello que persiguió toda su vida había sido en vano. Que sus sueños de salvar a la humanidad no habían sido más que cadenas y grilletes provistos por el maquiavélico conejo. Musk rompió en llanto y los ojos del conejo brillaron diabólicos hasta que su carcajada no pudo contenerse. Nemorty intento consolar a su capitán, pero este no paraba de llorar y el conejo no ayudaba. Fue entonces que Musk decidió atacar al conejo. Se trenzaron en batalla y accidentalmente, Musk oprimió un botón en el portal de viaje físico-temporal del conejo. 

(CONTINUARA) 

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