Estoy en la Bombonera, estadio de Boca Juniors. Alrededor tengo señoras aristócratas con sus familias de bien y estamos todos felices. Los jugadores salen a la cancha y el show de pirotecnia arranca, me quedo asombrado del esplendor de la cancha con semejante pirotecnia. Todos aplauden y entonces me doy cuenta que estoy con mi amigo Pocho (26 años, violero y centro delantero de la hostia aunque se considera un nueve consagrado) y resulta que tengo de la mano a una nena de unos cinco años que seria algo así como mi hija... Que se yo...
El partido arranca y a los jugadores los veo desde la óptica del Pro Evolution Soccer y con cámaras dinámicas que giran alrededor de ellos a lo Matrix. Ademas, todos tienen el corte de pelo de Martín Palermo en la temporada 2000/01. Parece que es un partido de la puta madre, todo el mundo dice uno de los mejores de la historia. A un defensor lateral le queda un rebote a los 3/4 de la mitad del césped de Boca y le pega un brutal puntinazo perfilado con empeine a a lo H. Ibarra (aunque se parece a Palermo, todos son Palermo ya lo dije) y todos en el estadio ven viajar la pelota por arriba, incluido el arquero rival que, después de un desesperado intento de manotear la pelota, se cae de espaldas para morder el pasto y presenciar uno de los mejores goles que vi en mi vida.
Termina el partido, todo el mundo se empieza a retirar y mi hija (creo), nos demora porque se pone a atar los cordones. Igual, con Pablo nos comportamos como grandes exponentes parentales y la esperamos con paciencia. Cuestión es que en los 20 segundos que tarda en atarse los cordones, todo el mundo se fue a la mierda. Vamos encarando para la salida y veo a un caco que nos empieza a fichar. Cambio de escenario, la cancha de Boca se transformo en una villa humilde y para salir tenemos que pasar por un casilla que actúa como puesto de aduana. El caco empieza "ameo ameo" le digo que no tengo un mango y nos pide de revisarnos las mochilas (ahora tenemos mochilas). Me niego, pero Pablo le da su mochila. Acto siguiente revisa la mía. Indignado porque no tenemos una mierda nos pide la billetera. Acá viene otra aclaración, como esto fue a fin de mes y desde principio de mes no tenia mas de $50 yo sabia, que no tenia un mango. Así que re caliente le digo "no me rompas las bolas que soy un laburante y no tengo un mango"
Ahora si, la situación se transforma en un episodio aduanero. El caco nos empieza a explicar que para poder salir tenemos que dejar una contribución porque si no, "lo pibe" se van a calentar. A todo esto mi nena se hace amiga de un nenito de la villa y están por ahí jugando juntos. Pablo esta apoyado en la ventana fumando un pucho. En un intento de evasión, le digo al caco que somos fabricantes y que no tenemos un mango, pero capaz podemos contribuir con algún laburo de herrería o bien, canjear uno de nuestros laburos por un cajón de Sprite para "lo pibe". Pablo me sigue el juego y le vuelve a decir "no tenemo un mango" (Pablo, al igual que yo nunca tiene un peso). Cuestión, que el caco dice que va a consultar y se va por una puertita, lo miro a Pablo y le guiño un ojo.
A los segundos, de la misma puertita sale un negro enorme y un tipo con las manos retorcidas como el minusvalido de Scary Movie 2 y dice "Así que ustedes son fabricantes? porque yo tengo un proyecto grande acá... Como es el cuentito?" Lo miro a Pablo con una expresión de "cagamos" y me despierto.