domingo, 10 de septiembre de 2017

Cartoncitos de tupe

                Aparentemente me quedo dormido viendo un capítulo de los Simpsons, en el cual Bart empieza a trabajar como promotor para la tienda de Apu. Sostiene una serie de carteles que muestran las ofertas y/o promociones, cuestión es que Bart va a comisión y se da cuenta de algo. Si engancha a los corresponsales del canal de noticias de Ken Brokman, puede promocionar sus productos a mayor cantidad de personas y en forma mucho más rápidas. Lo único que tiene que hacer es pararse detrás del corresponsal o en el lugar de la noticia. Homero por su parte, consigue un trabajo de tripulante de abordo y es contratado para trabajar en el jet privado del Sr. Burns. En una escena muy graciosa un mecánico le está haciendo mantenimiento a la turbina del avión y Homero de atrás haciéndose el sabelotodo le dice “Probablemente el limpiaparabrisas se haya atascado con el motor nuevamente” a lo que el mecánico siquiera responde.
Pero bueno, me había quedado dormido y ahora me despierta Vincent (mi jefe). Me levanto de mi colchón en el suelo y le abro, entra con su contador o abogado o lo que sea. Se ponen a cerrar un trato en mi departamento y termina coronando con “Nemo se va a encargar de hacerlo”, me mira y me dice “No Nemo?”. Si, si le digo sin saber qué carajo hay que hacer. Despide al contador/abogado/cliente y me dice “bueno Nemo vamos yendo y te explico en el camino”. Yo que aún me encuentro en bóxer le digo “bueno espérate que me visto”. “Te espero abajo” me dice y desde la puerta me hace el gestito Italiano con los dedos y los mueve como queriéndole dar forma algo hasta que corona “Queres un café?”. “Dale, ahora bajo” le contesto y él se va.
Cuando bajo, la cosa cambia completamente. Los colores se transforman en algo medio vintage, medio ochentoso y me doy cuenta que estoy en Ciudad Jardín, Palomar. Vincent ahora es Araceli Gonzalez (Una Araceli muy joven) y yo soy una chica media petisa. Bueno, me dice Araceli y me alcanza el café. “El cliente quiere que hagamos algo parecido a un “Tribilin” o un “Goofy” o algo similar entre esos dos” y a partir de ahí yo entiendo que soy una dibujante profesional y Araceli es mi manager pero no solo eso, si no que también somos mejores amigas de toda la vida. Pero esto es solo ficción, porque en realidad somos parte de una película (En ese mismo momento) que le dio el salto a la fama a toda una generación. Casi como una obra de culto de principios de los Ochenta, Araceli es la protagonista que es una suerte de Amelie que se mueve en una bicicleta Inglesa por las arboladas calles de Ciudad Jardín (Creo que a partir de esta película se genera toda esa cosa extraña de querer vivir en Ciudad Jardín que supo atacar a mi generación) y también están Ricardo Darin, Ivan Noble y Adrian Suar que son tres amigos. No sé cómo de que va el argumento de la película, pero estimo que alguno se va a enamorar de Araceli si es que no se enamoran los tres.

La escena cambia ahora a los galanes, los tres están juntos y vestidos de smokings celestes con pantalones anchos (Vestigios de unos setenta que se iban extinguiendo). Están en un bar y los tres agazapados en el mismo teléfono. De fondo se escucha una música medio a lo “Celoso baboso” de Jugate conmigo que dice algo asi como “Cartoncitos de Tupe, cartoncitos de Tupe” y la gente la baila en un estado naif insoportable (Parece una época en la que no pasaba un carajo o bien, en la que querían ocultar todo lo desastroso que estaba pasando). De pronto alguien atiende del otro lado y los tres galanes le dicen un cuentito: “TOC TOC! TOC TOC! estoy cercaaaa” cortan y se cagan de risa. Salen del bar y caminan por Ciudad Jardín riendo y contando anécdotas hasta parar en una cabina telefónica. Alli repiten la jodita. Cortan se cagan de risa y esperan cinco minutos en la misma cabina, Ricardo Darin le dice a Ivan Noble “Bueno, vos llámalo y nosotros vamos a la puerta”. Caminan unos metros hasta una casita cercana a la cabina telefónica y le dan la señal a Ivan quien comienza a marcar en el teléfono. Suar y Darin esperan atentos en el porche de la casa hasta que finalmente se escucha el sonar de un teléfono y alguien atiende, “Hola?” dice. Ricardo Darin y Adrian Suar ya rojos de la risa, golpean la puerta bien fuerte y gritan juntos “BUUUUH LLEGUE!!!” y ahí no más se entran a cagar de risa. Ivan Noble viene rapidito a unirse en las carcajadas. La puerta se abre lenta y del otro lado un tipo, de aspecto muy raro y aun con el teléfono en la oreja, los mira asustado. “Casimiro, Casimiro somos nosotros” le dice Suar tratando de contener un poco las carcajadas. Casimiro, quien parece ser el cuarto integrante del grupo no se lo toma tan a chiste. Aparentemente el tipo es esquizofrénico y entro en shock después de la jodita de los muchachos, no responde. “Casimiro?” Le vuelve a decir Suar. Los otros dos, ya recobrando el aliento le dicen “Eh Casimiro, no fue para tanto che” y este empieza a cerrar la puerta. Ricardo Darin le pone el pie, “Che, ya está somos nosotros viejo. No te lo tomes así” y Casimiro le aplasta el pie con la puerta “Eh! Casimiro aflojale” le dice Darin empujando la puerta para que no le reviente el pie. Casimiro, preso de un estado de pánico increíble, ahora abalanza todo su cuerpo para cerrar la puerta de la amenaza que desde hacía varios llamados le advertía “Estoy cerca”. Ahora sí, Adrian Suar, Ricardo Darin e Ivan Noble forcejean con el esquizofrénico para que los deje entrar y se desata una contienda rabiosa. Casimiro, viéndose sobrepasado por la amenaza, pone su brazo como barreta entre la puerta y el umbral. “Casimiro! Casimiro!” gritan para hacerlo entrar en razón y sin darse cuenta de la barreta humana, los tres hombres pujan con todo y el pobre brazo de Casimiro es  arrancado por los aires y mancha en sangre los flamantes smokings de los galanes. Estos quedan espantados por la situación y observan a Casimiro retorciéndose en el piso. De fondo la música re aparece “Cartoncitos de Tupe, cartoncitos de tupe” y me despierto.

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