domingo, 22 de enero de 2017

Inception

Si bien el cuarto, la cama y la doble puerta de madera frente a mi es la misma que miraba antes de dormirme, algo es diferente... Porque detras de la misma se agita un viento que la hace rebotar y golpetear, del otro lado no hay mas que campo y el hecho de saber que mis anfitriones (los padres de mi amiga Karen en Villa las Rosas, Cordoba) nunca ponen traba en las puertas, me pone los pelos de punta. Daniel me decia que no era necesario, que en el pueblito no pasa nada, se conocen todos. A mi me hubiera encantado ponerle traba, pero no podia demostrarle mis inseguridades de niño de ciudad y sucumbir bajo las tipicas cargadas de los del campo. Ahora, lo que no sabia era que me iba a tocar la cama que estaba justo a un metro de distancia de esa puerta, de esa puerta sin traba que no paraba de golpetear. No pude pegar un ojo en toda la noche y que bien que hice, porque de golpe la puerta dejo de golpetear y una luz se empezo a colar por las rendijas. Una luz que se hacia cada vez mas brillante y yo expuesto frente a esa puerta sin traba...
PUM!!! La puerta se abre de par en par y delante mio desciende una especie de platillo volador que me deja ciego. Baja mas y mas  y logro distinguir la figura de una mujer en la cabina, el brillo empieza a menguar y yo me quedo paralizado. La mina se acerca mas y mas y empieza a sonreirme en forma extraña. La sonrisa sigue expandiendose hasta alcanzar sus pomulos y yo petrificado del miedo. La sonrisa ahora sobre pasa los pomulos y se acerca al borde del ojo deformandole la cara por completo, la mujer ahora se parece al macabro gato sonriente de Alicia en el pais de las maravillas y yo empiezo a arañar las sabanas de la cama. Se me va acercando y la cara se agiganta y yo sin poder hacer nada y de golpe me despierto!
Estoy en el mismo cuarto, la puerta esta cerrada y el sol de una mañana calida entra por la ventana. Yo, aun exaltado, comienzo a reconocer el lugar donde estoy; La casa de los padres de mi amiga Karen, en Villa las Rosas, Cordoba. Los recuerdos me van llegando de a poco, nos vinimos de vacaciones con Karen y su marido, anoche comimos asado y jugamos al truco... Todo es normal, y pacifico como debe serlo en un pueblo, mas aun transpiro por la pesadilla. Del pasillo se asoma Jenifer (la hermana de Karen) y me pregunta si estoy bien, que me ve exaltado. Le digo que si, que tuve una pesadilla no mas, pero mientras Jenifer me mira sonriendo algo aun me genera desconfianza. De golpe recuerdo otro dato muy importante: Jenifer nunca vino con nosotros. Mis manos vuelven a estrujar las sabanas, todo se distorciona... y me despierto.

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